La fiabilidad del coche eléctrico, la duración de sus baterías y el coste de utilizarlo son algunas de las principales dudas antes de apostar por la electrificación. Un reciente estudio de la OCU aporta datos que ayudan a poner estas cuestiones en perspectiva: las baterías pueden superar los 300.000 kilómetros de vida útil y recorrer 100.000 kilómetros con un eléctrico cargado en casa puede suponer más de 9.000 euros de ahorro energético frente a un vehículo de gasolina equivalente.
La movilidad electrificada está transformando la forma de entender el automóvil. Y cada vez existen más datos que permiten analizar sus ventajas no solo desde el punto de vista tecnológico, sino también desde el económico y el práctico.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha analizado la fiabilidad de los vehículos eléctricos a partir de una encuesta realizada a 3.810 automovilistas de diez países europeos. Entre sus conclusiones destacan dos aspectos especialmente relevantes para quienes todavía tienen dudas sobre esta tecnología: la duración de las baterías y el coste de utilización.
La fiabilidad del coche eléctrico también está en su batería
Uno de los principales interrogantes relacionados con la movilidad eléctrica es cuánto puede durar realmente una batería.
Durante años, la batería se ha considerado uno de los elementos que más incertidumbre generaba a la hora de comprar un vehículo electrificado. Sin embargo, los datos recogidos por la OCU apuntan a una realidad diferente.
Aunque muchos fabricantes ofrecen garantías de alrededor de 8 años o 160.000 kilómetros, los datos disponibles indican que las baterías de los vehículos eléctricos pueden superar los 300.000 kilómetros de vida útil sin necesidad de sustitución, siempre que se utilicen correctamente y se evite un uso abusivo de la carga rápida.
Es una cifra que ayuda a entender cómo ha evolucionado la tecnología y a poner en contexto uno de los principales temores asociados al coche eléctrico.
La fiabilidad del coche eléctrico, por tanto, no debe analizarse únicamente desde el número de averías. También hay que tener en cuenta la capacidad de sus componentes para acompañar al vehículo durante cientos de miles de kilómetros.
Más de 9.000 € de diferencia en 100.000 kilómetros
La fiabilidad es solo una parte de la ecuación. La otra gran ventaja que destaca la OCU está relacionada con el coste de utilización.
Según sus cálculos, un vehículo eléctrico con un consumo medio de 18 kWh cada 100 kilómetros, cuando se recarga en casa, puede recorrer 100.000 kilómetros con un gasto aproximado de 2.700 euros en electricidad.
Para recorrer esa misma distancia, un vehículo de gasolina equivalente, con un consumo medio de 7,5 litros cada 100 kilómetros, necesitaría alrededor de 12.000 euros en combustible.
La diferencia supera los 9.000 euros en energía por cada 100.000 kilómetros.
Una cantidad que cambia bastante la perspectiva sobre el coste real de un vehículo. Porque cuando se compara una tecnología con otra no solo hay que fijarse en el precio de compra: también importa cuánto cuesta utilizarla durante años.
Y cuanto más kilómetros se recorren, más peso puede tener esa diferencia.
Eso sí, la estimación de OCU toma como referencia la recarga doméstica, por lo que el ahorro real dependerá del consumo del vehículo, las tarifas eléctricas, el precio del combustible y los hábitos de conducción y recarga.
El mantenimiento también puede marcar la diferencia
La OCU también pone el foco en otro de los aspectos relacionados con el coste de uso: el mantenimiento.
Según sus cálculos, la revisión anual de un coche eléctrico supone de media unos 140 euros, frente a aproximadamente 250 euros para un vehículo de gasolina o diésel.
La diferencia está relacionada con una mecánica más sencilla y con un menor número de elementos sometidos a desgaste.
En el caso de los vehículos electrificados, esta reducción de determinados elementos mecánicos puede contribuir a disminuir tanto las necesidades de mantenimiento como los costes asociados a lo largo del tiempo.
¿Y qué ocurre con un híbrido enchufable?
No todos los vehículos electrificados funcionan de la misma manera.
Un coche eléctrico utiliza exclusivamente un sistema de propulsión eléctrico, mientras que un híbrido enchufable combina un motor eléctrico y uno de combustión, permitiendo utilizar la electricidad para los desplazamientos diarios y disponer del motor de gasolina cuando se necesita recorrer mayores distancias.
Es precisamente en este punto donde cobra sentido una propuesta como el DFSK E5.
DFSK E5: eléctrico para el día a día, gasolina para seguir viajando
El DFSK E5 es un SUV híbrido enchufable de siete plazas que combina un motor de gasolina de 1,5 litros con un sistema de propulsión eléctrico.
Su batería de 17,5 kWh permite recorrer hasta 87 kilómetros en modo 100 % eléctrico, según homologación WLTC, mientras que su sistema híbrido ofrece una autonomía total de hasta 1.150 kilómetros. La potencia conjunta alcanza los 217 CV.
Esto permite plantear el uso del vehículo de una forma muy sencilla: conducir en eléctrico siempre que el trayecto lo permita y disponer del motor de gasolina cuando el viaje requiere más autonomía.
Para muchos conductores, especialmente aquellos que realizan trayectos urbanos o diarios relativamente cortos y viajes largos ocasionalmente, esta combinación puede ofrecer una alternativa intermedia entre un vehículo de combustión y un eléctrico puro.
Además, el DFSK E5 cuenta con etiqueta CERO de la DGT, gracias a su capacidad para circular en modo 100 % eléctrico.
Descubre el DFSK E5 y todas sus características

Electrificación sin renunciar a la libertad
Los datos de la OCU muestran que la electrificación del automóvil está avanzando también en aspectos que van más allá de la tecnología.
La duración de las baterías, la fiabilidad y el coste energético son factores cada vez más relevantes a la hora de valorar qué tipo de vehículo encaja mejor con las necesidades de cada conductor.
La fiabilidad del coche eléctrico y el potencial de ahorro son dos de los argumentos que están ayudando a cambiar la percepción sobre esta tecnología. Y los híbridos enchufables, como el DFSK E5, ofrecen otra posibilidad: aprovechar las ventajas de la conducción eléctrica en el día a día y mantener la libertad de un motor de combustión para los trayectos más largos.
Porque electrificarse no tiene por qué significar cambiar completamente la forma de viajar.
Puede significar simplemente utilizar la energía de una manera más inteligente allí donde más sentido tiene.
100.000 kilómetros pueden cambiar las cuentas
Según los cálculos de la OCU, un vehículo eléctrico recargado en casa puede gastar aproximadamente 2.700 euros en electricidad para recorrer 100.000 kilómetros, frente a unos 12.000 euros en combustible para un gasolina equivalente.
Más de 9.000 euros de diferencia.
Una cifra suficientemente grande como para que, al elegir un vehículo, merezca la pena mirar algo más que el precio de compra.

